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domingo, 8 de julio de 2012

08/07/2012

El rostro de Laura se transformó. Una mezcla de miedo, rabia e incredulidad cruzaban su gesto, pero no dijo nada. ¿Y si aquel chiflado disparaba allí en medio y provocaba una masacre?

Bruno sólo quería huir. Uno de los polis estaba observando el interior del local, mientras el otro hablaba por radio; seguramente estaría consultando la matrícula. No tardarían demasiado en descubrir de quién era ese coche y para ellos significaría el caso más interesante en la historia de Corbin, Kentucky. El coche estaba a mitad de camino entre las dos puertas del local.

-No voy a hacerte daño, sólo necesito tu ayuda - Laura no abrió la boca, estaba totalmente paralizada por el miedo -. Sólo necesito que vayamos hasta tu coche sin levantar sospechas.

-¿Va a matarme? - preguntó Laura ahogando las lágrimas que luchaban por brotar.
-No pienso hacerlo, pero no quiero acabar desapareciendo del mapa en este pueblo. Aún me queda mucho por hacer.

Mientras su compañero se quedaba vigilando el coche, el otro agente entró a la cafetería y se dirigió a la barra observando a toda la clientela con calma. Le preguntó algo a la camarera y ésta con un gesto señaló la mesa donde se sentaban Bruno y Laura, pero ellos ya no estaban allí. Sólo quedaban veinte dólares encima de la mesa para pagar el desayuno.

El viejo Golf de la chica arrancó sin que nadie en el aparcamiento se diera cuenta, y partió en dirección a la autopista.

-Ve hacia el norte – dijo Bruno sentado en el asiento de copiloto.

Bruno acercó su mano a la de Laura en la palanca del cambio de marchas tratando de calmarla, pero ella la apartó de un manotazo.

-Va a matarme... - afirmaba Laura entre sollozos.

-No, pero como no dejes de llorar nos mataremos los dos.

Bruno cogió la pistola, sacó el cargador, lo limpió todo con su camiseta y lo tiró por la ventana en mitad de la autopista.

-¿Te calmarás ahora?

Ella no supo cómo reaccionar. Parecía tan frío y en cambio tiraba a la cuneta su único seguro de vida. Debía tener un plan.

-¿Qué va a hacer conmigo? - preguntó algo más calmada.

-No lo sé. Primero tengo que averiguar qué voy a hacer conmigo mismo.

Laura estaba cada vez más sorprendida con aquel tipo. ¿Estaba completamente loco acaso?

-¿Está huyendo de la poli? - preguntó para poder resolver las dudas que crecían en su interior.

-No... bueno, sí... no sé – Bruno no sabía qué decir -. En realidad no huyo de la poli, pero si ellos me atrapan no tendré muchas posibilidades...

-¿Y de dónde sacó la pistola?

-De un tipo, anoche, al que dejé inconsciente de una pedrada...

Laura cada vez estaba más convencida de que estaba totalmente loco.

-¿Has estado alguna vez en Miami? - preguntó Bruno sin esperar respuesta -. No es tan bonita como la pintan en la televisión. Como Barcelona es más oscura de lo que la gente piensa. En realidad este mundo es una puta mierda enorme llena de hijos de puta.

Bruno rompió a llorar, delante de Laura. “He matado a dos tíos y acabo de secuestrar a una chica. ¿En que coño me he convertido?” empezó a decir Bruno en castellano entre lágrimas. Laura no podía entender ni una palabra de lo que decía, pero ya tenía la prueba clara de que él estaba como una puta cabra.

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